Taller de mecánicas

por Tobías Leiro

dibujo por Muriel Bellini

El sábado cinco de diciembre en Munar en el barrio de la Boca tuvo lugar el Taller de mecánicas a cargo del colectivo Organización de investigaciones escénicas (ORGIE) —responsables de creaciones escénicas  como Diarios del Odio, Pasadas de Sexo y Revolución , dirigidas por Silvio Lang, y prácticas como Entrenar la fiesta, Formaciones Extrañas e Intensificación Social— y el DJ y productor argentino-brasilero Gregorio Da Silva (El Plvybxy) con colaboración de Lucero Gamerro (Rattlesnakke), ambxs miembros fundadores del sello y fiesta de música electrónica AGVA. La actividad fue realizada vía stream para OPEN-ENDED ENCOUNTERS,  un festival que buscó reflexionar sobre las nuevas posibilidades de encuentro y convivencia mediadas por la digitalidad a partir de la pandemia global, organizado por el Consejo de Artes de Suiza y AAEREA.CO

Algunxs pocxs invitados, no más de 30, pudimos participar del taller de modo presencial. Durante los días anteriores siempre que alguien me preguntaba qué era lo que tenía que hacer el sábado respondía “algo como un taller o una fiesta o una performance” sin saber realmente en qué iba a participar. Creo que en lo inespecífico de la propuesta reside el potencial de la misma, por eso,  me parece mejor describir de manera acotada lo que sucedió, no es mi intención describir las obras/instalaciones/performance en detalle. Al tratarse de un taller de mecánicas a realizar toda descripción posible resultaría opaca ya que — por más que me esfuerce en transmitir las sensaciones—  a la teoría se le escapa lo intangible de la práctica.

Desde las 18hs, y luego de los problemas técnicos que ya son parte obligada de cada evento que se realiza vía stream, comenzó el taller, el cual se dividió en tres partes. Primero escuchamos y bailamos un mix realizado por El Plvybxy el que incluía todas sus influencias musicales, se pudieron escuchar géneros como contrapunto, dembow, aleteo y tribal entre otrxs. Luego, comenzamos con la escucha y baile de su EP Sinteticlub, editado por el sello MAJÍA en el que reactualiza y combina géneros afrolatinoamericanos — como el candombe, la cumbia y la guaracha— con elementos propios de la música electrónica. La escucha de cada track invitaba a un ejercicio de descomposición musical y movimiento dividido en dos momentos; primero una escucha “ingenua”, sin ningún tipo de preconcepto y luego una segunda prestando atención a un elemento de la composición y realizando una traducción al lenguaje corporal del mismo. Estas consignas nos fueron dadas tanto por El Plvybxy que se encontraba frente a nosotrxs como por lxs miembrxs de ORGIE María Landetta desde Chile y Rodolfo Opazo en Uruguay. Bailar traduciendo las coordenadas espaciales que brindaba el track “Sucio Susurro”, prestar atención a que parte del cuerpo interpelaba más el track “Acáro”, traducir el cambio de tempo en movimiendo de “Consagración”. El taller finalizó con un B2B entre Rattlesnakke y El Plvybxy.

Durante las dos horas que duró el taller el público compuesto tanto por bailarinxs y performers así como por personas de otras disciplinas se vio completamente absorbido por el movimiento, incluso se pudo ver al fotógrafo dentro de una de las conglomeraciones de cuerpos que se formaban inesperadamente mientras sonaba la música.

El taller propuesto por ORGIE y El Plvybxy tuvo la capacidad de crear coordenadas espacio temporales propias a través de la práctica. Si nosotrxs percibimos el mundo de acuerdo a nuestra subjetividad —lo antropomorfizamos— lo mismo puede decirse de lo que sucedió el pasado cinco de diciembre. Esto implica que cada elemento participante realizó un proceso análogo— la música, los cuerpos, el lugar, los elementos que componen los cuerpos y la música, etc, etc, etc— por lo que el Taller de Mecánicas no debería ser abordado como un “todo” que anula las singularidades de sus participantes. De manera inversa, tampoco habría que centrar la mirada en un único elemento descuidando las relaciones que entablan con el resto como si de una isla se tratase.

Podemos pensar el taller llevado a cabo en Munar como la puesta en juego de un protocolo de experimentación de relaciones particulares: tiempo, espacio, cuerpos, música. Relaciones que — como todas— no serán, ni pretenden ser, exactamente idénticas en próximas oportunidades. La práctica elaborada por ORGIE y El Plvybxy las entiendo como un acontecimiento del cual su esencia/sentido es siempre en futuro y toda apreciación previamente establecida  pertenece al pasado. Unx puede realizar nuevamente el Taller de Mecánicas y encontrarse con nuevas e inesperadas sensaciones cada vez.  Estas  relaciones que se entablaron entre la música y los cuerpos así como los cuerpos unos con otros, fueron contingentes, siempre en movimiento y oscilando entre los distintos polos involucrados. Para nada resta esto importancia a la práctica sino que señala la relevancia de entablar uniones con otrxs “porque sí”,  simplemente por el placer de hacerlo y teniendo en mente que se tratará de una conjunción que deberá ser actualizada cada vez en su mutación constante.

La elección de Sinteticlub como el primer álbum a ser descompuesto y escuchado puede ser entendida siguiendo la línea de esta concepción de “futuralidad”. La puesta en común de elementos latinoamericanos con los propios de la música electrónica más que hablar del presente — siempre evanescente y extraño— plantea una potencialidad futura. Aquello que se no se halla realizado completamente en el momento pero que existe como una posibilidad. 

El Taller de Mecánicas fue una práctica orientada hacia el futuro partiendo de las bases no realizadas (pero posibles) del presente. Se habilitó un espacio-tiempo donde, en contra del ritmo generalizado de expresividad propuesto por la subjetividad capitalista — las filas interminables para acceder a cualquier lugar—  la creatividad y los movimientos no se encontraban delimitados sino que se disolvían y emergían  de manera colectiva y constante.  Ésta descomposición musical y corporal resultaría indescifrable si se la tratase de cotejar frente al código “cotidiano” del régimen semiótico capitalista pero aquí halló una superficie donde expresarse, no en pos de entablar un nuevo código sino de visibilizar posibles modelos para la futura experiencia. Modelos futuros que necesariamente repiensan el pasado.
La puesta en juego a través de consignas por parte de lxs directorxs— El Plvybxy, María y Rodolfo— que guiaron a lxs participantes a través del reconocimiento y puesta en común de las intensidades de la música y, por lo tanto del movimiento, habilitó una práctica que logró abstraer al cuerpo y los sentidos de la inmovilidad (o movilidad regulada) del presente para crear relaciones que se  encuentran en constante movimiento y oscilación.

Creo que resulta productivo pensar el Taller de Mecánicas como un conjunto heterogéneo de singularidades musicales, corporales y espaciotemporales que propuso un territorio en el que los diversos elementos pudiesen entablar relaciones casuales e irrepetibles. Relaciones que no agotan la esencia de los elementos ni de la práctica propuesta, por lo que sólo queda, si así se desea, volver a verse inmerso en la coreografía ilimitada que implica el Taller y verificar las nuevas coordenadas que pueden manifestarse — o no — durante el mismo.
Quizás antes de pretender definir la música o el baile sea necesario verificar a cada momento qué es lo que pueden hacer y qué relaciones pueden entablar. No guiadxs por la pretensión de un encuentro con un acontecimiento de carácter concreto y previsible, sino con uno tal que reivindique lo extraño e incompleto de los mismos.

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