Atrapados en libertad: crónica de la 61 Bienal de Venecia

Cinthia Kazez y Daniel Basso se lanzaron a cubrir la Bienal de Venecia con una credencial de El Flasherito y descubrieron que, a veces, decir “siamo journalists” abre más puertas que un curador estrella. Entre Aperol, pabellones, lluvias bíblicas, bebés de plástico, arte descomunal, prosecco con empanadas y funcionarios que dejan al país peor parado que una instalación mal montada, esta crónica demuestra que quizás al final el verdadero arte en Venecia eran «los amigos que hicimos en el camino»

Como un voyeur en vacaciones

¿Quién mira a quién cuando miramos un video? En Videoartista, la muestra de Juan Gabriel Miño en Moria Galería, las imágenes se multiplican, el montaje hace de las suyas y el espectador termina bastante más involucrado de lo que pensaba. Fran Stella se zambulle entre pantallas, cuerpos e identidades que no se quedan quietas y propone un recorrido donde mirar es apenas el comienzo y proyectar (cosas propias) parece inevitable.

Retratos públicos

En la mirada de Fermín Vilela la iconografía presidencial se vuelve delirio pop y guerra simbólica. Javier Milei se multiplica en óleos, gigantografías y memes enmarcados, entre Napoleón en Fontainebleau y Wolverine de tapa. Este micro-ensayo advierte: no se trata de decoración kitsch ni capricho freak, sino de una estrategia meditada que recicla el viejo culto al líder en clave de cómic libertario. Los símbolos pesan, incomodan, revientan; y en Olivos, hoy, ya están escribiendo una grotesca historia del presente.

Un espejo que se desplaza a lo largo del camino

En Un lugar enorme, Julia Levstein convierte la vereda en escenario y el tránsito urbano en poema. Rosario y Ciudad de México se espejan en frottages, murales y libros gigantes que alteran la escala y desacomodan la mirada. En su reseña, Guadalupe Arriegue sigue esas cartografías mínimas y desmesuradas donde el realismo se vuelve acto de imaginación: un mapa gris, sórdido y enorme, como la poesía y la ciudad.

Aquí estoy, encendida

Silvia Gurfein inventó una antena donde entra su pintura y también un proceso, una conversación diaria que empezó en la pandemia con su hacer, con el gesto de pintar y la soledad del taller. Flor Cugat viaja al universo de Silvia a través del recientemente editado libro de FAN, y nos cuenta cómo después de años de esmerada práctica la artista materializa las preguntas en energias. ¿Se pinta a ciegas? ¿Se ve a través del lienzo? ¿Miramos la pintura o la pintura nos mira?