¿Pócima o veneno?

Por Pilar Otero

Dibujo por Fran Stella

Si bien la sala se asemeja a un cuadrado por la disposición de cuatro paredes en ángulos rectos, al entrar no dejo sentir una sensación de circularidad. La narrativa de las obras es intercalada y espiralada, con una escultura en el medio hecha de una  rama y ¿caucho? sumando confusión. No es una confusión que escapa del entendimiento sino una confusión sutil, la misma que siente la vista al querer descifrar un reflejo con poca luz. 

Dos elementos simbólicos y precisos coexisten: un frasco y un zapallo. Acaso dos metáforas o dos cabos a atar. El frasco parece volcar una pócima o un veneno por sobre todas las obras, siendo difícil descifrar si se trata de una alucinación o una intoxicación. El zapallo se repite y reaparece con firmeza, ¿será la vida? ¿será el mundo? Su simetría aporta paz, algo a donde llegar. Las pinturas indagan sobre esta dualidad zapallo-frasco en colores oscuros con brillos rosas, y ambos elementos juegan, flotan, se intercalan y cambian de tamaño. Dos imaginarios en puja entre lo tecnológico-humano y lo natural cocinan un caldo. Una pintura me inquieta, son tres pirámides místicas que a la vez parecen túnicas. Nada es de este mundo pero puedo reconocerlo todo, como una especie de alegoría de la caverna atravesada por la magia en lugar de la filosofía. 

El espiral, la alucinación, la intoxicación, la luz y la sombra, todo baila suspendido en una música que suena de tambor. No hace falta mucho ingenio para notar que todo se trata de un ritual. Fran Stella nos está embrujando, tiene algo desde las sombras para decir. Quizá sea iluminarnos, quizá sea sumergirnos en los fondos negros. 

Un mundo sin sombras es un mundo empobrecido. El ahora es como el filo de una navaja y la sombra es lo que desborda algo al ser iluminado, dice Daniel Leber en el texto escrito a mano no hábil que acompaña la muestra. Encuentro aquí una clave: es una muestra sobre la oscuridad, sobre las sombras. Y por esto mismo también abarca la luz, porque sin luz no brilla la navaja. De nuevo la circularidad, lo espejado, lo tibio de la confusión ¿que tanto se parece un sueño delirante a la realidad?

Un tríptico de dibujos realizados con lápiz sobre papel retiene largo rato mi mirada, número místico el tres si los hay. Figuras semihumanas en estado gaseoso se funden entre deidades y rituales. Detalles por todos lados, manos que quieren tocar lo intangible, sustancias derretidas, mocos, vida, sexo y muerte. Imágenes y escenas superpuestas que componen un universo habitable y misterioso, el de la imaginación y la oscuridad. No puedo escaparles, esos dibujos, me atrapan. 

Cáscaras de cítricos y trozos de zapallos me miran, algo saben, ellos ya estaban acá. 

“Rayo” de Frn Stella puede visitarse hasta el 1.09 en Galería Moria, Thames 608, jueves a sábado de 16 a 20hs. 

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