Previsibilidad para las ganancias

por Mara Pedrazzoli

Se supo el día de la primavera que el Banco Central pasará a implementar un esquema de flotación cambiaria entre bandas. La estrategia habría sido acordada con el Fondo, si bien no alcanzó a ponerse por escrito. En primer lugar esto significa que la autoridad monetaria se comprometerá con un nivel explícito y pre-anunciado del tipo de cambio. En realidad con una banda, amplia, con un techo de entre ARS/USD 40 y 44 pesos y un piso entre ARS/USD 32 y 36 pesos. Si el dólar supera el techo, el Central vendería divisas, si perfora el piso, saldría a comprar.

La estrategia consiste en tener un mecanismo (el anuncio oficial de la banda) para anclar las expectativas de los operadores cambiarios y otros agentes económicos. Se supone que al anunciar su compromiso, será mayor la respetabilidad del mismo. El Banco Central lo acatará pues su incumplimiento tiene un costo político, de credibilidad y por ende de capacidad en su futura praxis. El plan busca dar previsibilidad a operadores cambiarios, en primer lugar, y formadores de precio con el objetivo de orientar las expectativas y suavizar la suba de precios. Acertadamente, desde el gobierno reconocen un sentido impacto de la devaluación cambiaria sobre los precios domésticos. Si bien es extraño escuchar a funcionarios referirse a la devaluación por fuera de lo explícitamente metafórico.
La flotación entre bandas será presentada estrictamente como una medida anti-inflacionaria. Se espera un dato realmente preocupante de la inflación en septiembre, según adelantó la consultora Elypsis (de economistas que formaron parte del gobierno) el pronóstico es de un histórico 7% mensual. Será el registro más elevado desde el año 1991 que se instauró la convertibilidad, superó al del año 2002 que dejaba detrás la convertibilidad con una brutal devaluación (ese año la inflación había sido del 41% anual). La suba en los precios de los alimentos y las bebidas, con fuerte incidencia del tipo de cambio, habría motorizado la inflación de septiembre.


Si bien la flotación entre bandas de lograr estabilizar el tipo de cambio es una estrategia para sosegar los precios, la “excesiva” previsibilidad cambiaria fomenta un modelo de acumulación basado casi exclusivamente en la valorización financiera, como en los años 90. Se dice fomenta las estrategias de “carry trade”: usar dólares para comprar activos en pesos altamente rentables (no menos que un 50% anual según estipulase la autoridad monetaria) y pasarse nuevamente a dólares una vez realizada la ganancia, sin riesgo cambiario dada su estabilidad.
Según informó el diario Clarín, el presidente del Banco Central habría mantenido el día viernes una distendida reunión con un grupo de agentes de bolsa, administradores de fondos comunes de inversión y aseguradoras a quienes habría garantizado el cumplimiento de los acuerdos cambiarios e inflacionarios (que de él dependen) pactados con el FMI. El diario recordaba el cambio de ánimos vivido en los mercados la semana pasada ante los rumores de un inminente acuerdo con el FMI para el desembolso del adelanto. La cotización del dólar cayó y las reservas del Banco Central cerraron con un alza la semana.
Los más optimistas creen que la corrida cambiaria habría llegado a su fin y los escépticos que el gobierno tampoco cumplirá las metas cambiaria, en la lista agregan el bochornoso incumplimiento de las metas inflacionarias anunciadas para este año y las constantes rebajas en las proyecciones de crecimiento/recesión del PIB. Las crisis y operaciones en situación de desequilibrio (fiscal y externo), sostienen, son la norma y no la excepción del funcionamiento económico. En cualquier caso es importante pensar cuál será el país que dejará Cambiemos suponiendo un éxito de su política económica. Las previsiones que se busca garantizar para el sector financiero deberían tratar también las preocupaciones de otros sectores de la economía: las inversiones productivas -que son las que perduran- están paradas en casi todas las ramas de la actividad industrial. Las perspectivas entre empresarios son de caída de la demanda interna, dada la falta de empleo y la caída de los salarios reales. Sobre esas instancias que afectan directamente a la vida de los ciudadanos de a pie, y especialmente a la clase media, el gobierno parece albergar poco interés.

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