Prendidos fuego

En Mendoza las cúpulas son escasas. Como es sabido Dios tiene una particular predilección por los domos pero dada la temperamental pasión por los temblores de nuestra tierra, en Mendoza a pesar de tener un promotor de renombre nunca se afianzó esta arquitectura de raiz clásica. Las iglesias con cúpula son más bien una rarísima excepción, lo cual no quita que hace 100 años, los bancos, otra clase de templos con sus otros feligreses, construyeran fastuosos y ateos edificios con cariátides, relieves, ninfas y neptunos que custodian las entradas, y las cúpulas, majestuosas, con sus vitrales permiten la llegada del Sol al interior del edificio. En Mendoza, había una cúpula que se enorgullecía en cumplir sus bellos cien años. Única y hermosa. Un ex banco, con una nefasta historia reciente de cierre, fraude y quiebra se supo transformar con ciertos vientos favorables en ESPACIO CONTEMPORÁNEO de ARTE, al que nosotros nos referimos sencillamente como ECA. Hay que decir que nunca tuvo un buen acondicionamiento, curaduría ni dirección salvo una (llevada adelante por Graciela Disteffano), pero el edificio, ese oportuno soporte que suele tener el arte, la grandiosa arquitectura era el espacio de arte. Al menos, el que nos quedaba. La noticia es la siguiente: el 18 de enero, cerca de las 17 horas, con una sensacion térmica de 39 grados, obreros soldaban una membrana de la cúpula utilizando soplete.  Había comenzado la restauración, poco sabíamos de ella, de sus plazos de ejecución, de sus costos. Una, dos, tres, cuatro, ¡cinco! exposiciones estaban teniendo lugar allí, entre ellas el premio Itau, con obras en depósito, todo ello bajo la cúpula. De niño te dicen no juegues con fuego porque ocurren accidentes. Aunque tratandose de un espacio público no sería correcto hablar de accidente, al pan pan y al vino: ¡negligencia!. Ardió la cúpula, en el interior caían restos quemados, humo, llamas, algunos artistas que se enteraron del incendio por facebook corrieron a salvar sus obras, desesperados los bomberos corrian escaleras arriba mientras las obras impávidas observaban como las llamas crecian a su lado. Todo era caos. Se dijo quel as obras dañadas eran 13, ahora son 18, aunque no hay un comunicado oficial al respecto.

Rapidamente se formó una asamblea de artistas que congrega también gestores e investigadores. Se mezclo la catarsis con la búsqueda de responsables. Vivimos momentos de dolor e impotencia. Reaccionamos. Llevando acabo una manifestación el dia viernes 27. Simbolicamente se quemaron obras, hubo manifiestos, cenizas, perfomances y cartas al director de cultura Señor Gareca responda por favor. ¿Cómo el director de Cultura no salió a hablar? A dar un mensaje que calmara los ánimos. Nada. En su lugar vídeos, conmovedores y viscerales, videos subidos a face, en los cuales artistas y todo aquel que quiso participar, quemaban sus obras, verlos, es emocionante, duele como aún duele esa cúpula ardiendo.
 
Corolario: en Mendoza no hay museos de arte. El Museo Municipal de Arte Moderno lleva 3 años cerrado por inundaciones y filtraciones, la Casa Guinazú-Museo Fader lleva 10 años cerrados por grietas y serias fallas en su estructura edilicia, el espacio cultural Julio Le Parc nunca fue acondicionado para exposiciones, no tiene curaduría y la obra Esfera Roja de Le Parc no tiene mantenimiento, y todo esto continua sin señales claras de que a alguien le importe lo que hacemos.
Barbarita Diamante. Corresponsal, gestora y editora del El OJITO diario.

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