Loca moción

Por Piro Jaramillo

Dibujo por Torcuato González Agote

“Yendo”, la más reciente muestra de Torcuato González Agote, habla sobre la movilidad. En el espacio reducido de la galería Grasa, que dirige junto a Carolina Martínez Pedemonte, Torcuato logra reproducir parte del universo de las relaciones y acciones callejeras que vivimos o solíamos vivir, mejor dicho, en el tránsito cotidiano por las calles de cualquier barrio porteño, antes de que la pandemia nos devolviera a la vida sedentaria.

Los elementos que despliega son discretos, algunos de ellos tributarios del ready made: una puerta de taxi, una huella de zapato en el cemento, la reproducción pictórica de un mosaico visto en una pared de la vuelta. También hay objetos encontrados, como un shablon de serigrafía rescatado de la basura, y un cuadro de inspiración realista que construye el punto de vista de un pasajero que sale de la boca del subte y al mirar hacia arriba se encuentra con un pedazo de cielo azul atravesado por el gran cinturón cementado de una autopista.

En una galería emplazada justamente en un garage, somos invitados a estacionar la mirada y ejercitar la memoria de nuestra propia movilidad. El discurso de la obra está acentuado por dispositivos de iluminación muy precisos que van subrayando o atenuando el carácter de ese tránsito. En ese sentido también se percibe un guiño al espectador: somos invadidos por señales lumínicas que nos recuerdan nuestra propia capacidad de leer los signos del paisaje citadino según coordenadas de luz artificial. Torcuato es además marquero y su oficio en el montaje de la muestra se nota: las obras encuentran la vista de lxs visitantes con una meditada naturalidad.

A pesar de su contenido explícito, la muestra no parece querer proponer una aproximación nostágica sobre la locomoción, como si se tratara de una arqueología efímera y coyuntural sobre nuestro modo de transitar la ciudad antes de la pandemia (una desviación recurrente en nuestras conversaciones cotidianas, propias de estos tiempos de confinamiento intermitente). Con una singular habilidad sinestésica “Yendo” logra convertirse en una proclama a favor de la calle, un tributo a la riqueza multisensorial de nuestro hábitat. Y en ese movimiento también nos exhorta a recuperar nuestro instinto urbano, cada vez más adormecido por la radiación de las pantallas.

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Texto de Lucas Olarte que acompaña la muestra Yendo

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