Insondable camino de la pintura

por Matías Tomás

dibujo por Matías Romano Alemán

Fui a ver la muestra de Vale Maggi y me invitó a escribir sobre su pintura. Le dije que lo iba a intentar pero que no sabía si lo iba a conseguir, me siento limitado a la hora de poner en palabras lo que adjudicamos a los signos. Y el potencial significante de estos signos de la pintura en general siempre abre una ventana por la cual escapar del problema que ellos mismos proponen, lo que está pintado ahí , que es ? Pero partamos del principio de que todo lo que ocurre en un momento dado, tiene la peculiar singularidad de lo inevitable de ese momento. Es decir que si es un accidente o no, o es algo premeditado y ejecutado con praxis, o quizá simplemente acompaña el movimiento natural de los hechos no se, pero que de cualquier forma siempre tendrá una consecuencia manifiesta ahora y en el futuro.
Se manifiesta la pintura y entonces comienza una relación oracular
¿Es este el camino, dice el pintor?.

Quiero decir cosas simples sobre la pintura de Valeria Maggi que es lo que realmente me interesa, porque creo que en lo simple hay mucho. Yo veo imágenes en transición, pinturas que pueden cambiar de clima en cualquier momento, son inestables y parecen presentar una temperatura a punto de mudar posiblemente a su contrario. Tienen una vocación de movimiento, un transitar o transcurrir de la acción que intenta ser precisa y se puede rastrear en esa invención del espacio cromático. Nunca sabremos por qué decidió rellenar en vez de diluir, o definir en vez de borrar un límite, pero podemos determinar cuándo empezó o hacia dónde iba. Porque todo en pintura se trata de la dirección que ya iba, de lo que está detrás y motiva esa primera acción, siempre hay un germen y un futuro condensado en alguna unidad de tiempo.

Rastreamos un gesto, miramos el paisaje, nos ponemos a disposición del enunciado. Algo que percibo grandioso es esta disposición de las obras en la sala: es una instalación cromática. Pinturas dispuesta como escenografías, osea pinturas a escala humana y un formato que se usaba en los 80 en general, formato predilecto por los artistas del underground que casualmente dispensaba al ojo cansado de la época un oasis. Una fantasía, una pintura fuera del formato tradicional. Pero aquí no creo que importe tanto el relato. Estas pinturas pueden funcionar como viñetas o como un telón de escenario y da el mismo resultado, es maravilloso, y además tienen una progresión inevitable porque están ordenadas, hay algo calculado en cómo mirarlas pero no son estáticas se confieren las unas a otras un estatus de transición. Tienen una vocación maravillosa por la transformación de los estados y lo sugestivo, es escenográfico y espectacular y el color convoca a permanecer en la sala para ver que pasa. Las pinturas llenan el espacio casi de manera completa y a la vez son viñetas de un movimiento de órbitas inexplicables.

Ahora,lo que me remite primero (la pintura exhibida), ahí está su potencial.
¿Cuál es ese lugar? ¿De quién es ese paisaje o a quién le pertenece ?
Agenciamientos extraños que permite la pintura; no necesita ser una fuerza telúrica construyendo la ilusión de espacio autorreferencial, en este plano, la pintura puede orbitar todos los planetas. Ser la tierra y ser el sol o un agujero negro. Acceder a un lado más primordial de la experiencia y afectarse por la complicidad cromática es un logro de esta pintura, que es simple.

Ningún color vibra igual al lado de otro y esta aqui la prueba, hay superficies extensas de color conjugandose, el paisaje es su excusa pero el movimiento su razon de ser

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