El amor nos trajo hasta acá

por Marcela Sinclair

ilustración por Lux Lindner

La presidencia de la fundación arteBA está vacante en estos días. En marzo de 2019, Amalia Amoedo -coleccionista, mecenas, artista y nieta de su homónima Amalia Lacroze de Fortabat- había sido nombrada presidenta por el board. Figura muy activa en la comunidad artística, fue la primera presidenta mujer que tuvo la fundación. Luego de su inesperada renuncia este mes, y después de poco más de 17 meses de gestión, el directorio eligió para reemplazarla al planeador estratégico Juan Carlos (Juanqui) Lynch, que no levantó vuelo ante el rechazo masivo del mundo del arte por actitudes misóginas, discriminatorias y de mal gusto capturadas en su cuenta de Instagram, sumada a su falta de credenciales para la materia a la que debía dedicar sus esfuerzos. El ala del ex presidente Alec Oxenford, que según algunas fuentes consultadas es quien lo recomendó para la posición, no alcanzó a cubrirlo de las críticas de la agrupación de artistas mujeres Nosotras Proponemos, la cámara de galerías Meridiano, y el coleccionista Gustavo Bruzzone, entre las más visibles y firmadas con nombre propio. Lynch se vio obligado a presentar su renuncia a pocos días de su nombramiento, junto con su vicepresidenta Matilde Grobocopatel. El affaire puso a flotar en la comunidad artística preguntas, cuestionamientos y reflexiones que llegan, aumentadas por el filtro de la pandemia, a la idea misma de feria de arte. Las aludidas propuestas de Amoedo para cambiar el formato de la feria de Buenos Aires quizás colaboren para pensar posibles modelos para ese aparato libidinal, hoy en mutación.

¿Por qué renunciaste?

– Porque desde acá no me puedo ocupar como merece la presidencia de una fundación, debería estar allí. Es mucha presión sobre mí, tengo otros trabajos, yo hago otras cosas. Y no sé cuándo vuelvo, quizás vuelvo en diciembre. Me hubiera gustado hacer un reciclaje más profundo de la feria, pero desde Uruguay me resultó muy difícil.

– ¿A qué te referís cuando hablás de reciclaje?

– Se trata de aggiornarse, más allá de la pandemia, económicamente y en todo sentido, a la necesidad de la escena. No podemos hacer oídos sordos y todo un “bravo bravo bravo”. ArteBA es todo a pulmón, de eso doy fe, he buscado sponsors yo misma. Pero a mí personalmente me hubiera gustado introducir cambios, que el costo sea menor para las galerías, buscar un lugar más accesible. A cada galería le cuesta muchísimo estar, y es la mayor cantidad de ventas al año porque hoy por hoy es la feria más grande. Simplemente me hubiera gustado una mirada más real de cómo está el mundo actual. Armar algo de cero con la marca maravillosa que uno tiene. Hay que seguir transformándola. Hacer algo más federal. El año pasado mucha gente del board fue por primera vez a la feria en Cordoba. Conocieron coleccionistas, unos que son parte, pero los conocés si estás en el día a día de la escena. La feria de Corrientes… Estábamos preparando ir a ver, por lo menos una vez por mes, artistas en distintas provincias, para acercarlos de alguna manera. Obviamente primero las galerías, pero también hay muchos proyectos o colectivos de artistas que no tienen galería. Hay que crear lugar para todos. El objetivo de arteBA es difundir el arte argentino, eso tampoco tenemos que perderlo de vista. También teníamos pensado hacer residencias.

– ¿Cuál sería para vos el modelo de feria que necesitamos?

– Claramente debería ser por invitación, como cuando uno aplica a un premio, tener el stand pago por lo pronto. ArteBA no es una fundación rica, pero es una fundación. Se debería trabajar mucho más el tema de sponsoreo, sin duda. Obviamente es difícil. Pero podemos soñar y podemos intentar. Si no se pudiera cubrir toda la feria, yo haría una más chica pero por invitación, a galerías argentinas de arte contemporáneo, principalmente. Está buenísimo el comité internacional para traer coleccionistas internacionales, invitar embajadores que difundan nuestro arte, y otras galerías también, pero principalmente arte contemporáneo argentino. También hacer la feria mucho más fresca, no tanta estructura. No tengo ningún problema con La Rural, y se portó muy bien con la fundación, pero por ahí buscar algo más joven. Hemos visto otros lugares. Es difícil pero es cuestión de creatividad y de seguir inventado. La verdad es que se buscó y se sigue buscando. También armé distintos comités: de prensa, de land art, dirigidos por diferentes miembros del directorio para que trabajen en equipo con el staff. Para que el directorio le diga al staff que accione en el sentido en que queremos ir.

– ¿Y el directorio está empapado de lo que pasa en el arte contemporáneo?

– Bueno, creo que se están empezando a empapar. El directorio también quiere lo mejor para la escena artística y creo que ahora están más empapados de la realidad de que un cambio es urgente. No pierdo la fe, soy bastante optimista, soy luna nueva en Leo. Estoy en el comité internacional, nos conocemos y respeto muchísimo a todos. A veces la verdad duele pero quedarse en silencio es ser cómplice de algo que no sé hasta qué punto estamos ayudando sino todo lo contrario. Hay que escuchar mucho a artistas de otras ciudades y otras generaciones. Después toda esa creatividad hay que ver cómo fondearla, pero así podemos tener una feria para nuestro arte más aggiornada a lo que va pasando, a lo que el sistema necesita. Esto no es por la pandemia, viene desde hace más tiempo, pero creo que ahora va a haber una excelente predisposición, porque uno puede tapar el sol con una mano un día, pero no toda la vida. Es un momento para armar un buen equipo. Yo hubiera hecho muchas más cosas, pero hay que saber dónde poner la energía para que las cosas sucedan, y de dónde sacarla para ver qué sucede. Me costó muchísimo firmar mi renuncia pero tampoco soy imprescindible.

Ausentarse también provoca un movimiento.

– Voy a estar agradecida a ArteBA de por vida, me eligieron presidenta y me pasaron la posta cuando yo era parte del board desde hacía poco tiempo. Para mí fue un honor y lo seguirá siendo, ser la primera presidenta mujer. Yo simplemente intento decir las necesidades del campo. Pero, a la distancia, no sé hasta qué punto puede tener impacto. Hablando de la pandemia, todos tenemos que actualizarnos porque casi todos los puestos de trabajo están cambiando. Por ahí no necesitamos que esté todo el mundo las 24 horas y sí la parte digital, porque necesita más empuje. Son una cantidad de temas a estudiar. La fundación es una fundación, cada gasto hay que medirlo meticulosamente, es muy importante esa parte, cuidar el dinero.

– Hay rumores en relación a impuestos y cargos a las galerías que motivaron que vos te fueras a Uruguay.

Si poder vivir cómodamente no te da la libertad de vivir en tu país o donde vos elijas vivir, es un disparate. Primicia: estoy dragoneando con un fernandino hace pila (1). Y mi hija está de novia con un uruguayo desde hace dos años. El amor nos trajo hasta acá.

Entonces, ¿resolviste alejarte de ese cargo para encontrar otro lugar desde el que tener logros más concretos?

– En verdad es porque estoy en Uruguay y, con muchísimo respeto lo digo, no necesito el título de ninguna presidencia, no tengo ese narcisismo. Sí me halaga muchísimo, pero prefiero poder gestionar que tener un título de presidenta. Confío en que mis ideas le van a aportar frescura a la fundación, aunque yo no esté. No soy irreemplazable, lo puede hacer el próximo presidente, otra persona. Me parece que los cargos se renuevan, la vida es dinámica. Lo que sí tenemos que cuidar es la escena, la fundación y que estemos dando el mejor servicio que tenemos que dar. Cada uno tiene que hacer un mea culpa y ver los desafíos personales de cada uno, el compromiso con la fundación, y hasta qué punto uno puede dar o ya hacerse a un lado. Tiene que haber una transformación, es un momento muy sensible. Creo que va más allá de las autoridades, es algo más de fondo, que hay que reciclar. Una cosa mucho más integral con la escena, un lugar más recíproco. No hay que subestimar a lxs artistas nunca. Con el talento que tiene el arte argentino, tendríamos que tener la feria número uno del mundo, aunque sea chica, por la calidad de artistas que tenemos. Pasa que yo soy artista, por ahí estoy más alerta por eso. Y no necesariamente mi sensibilidad tiene que ser la de todos, pero seguramente el directorio está más alerta de lo que está pasando. Yo pateé un poco el tablero, o me moví un poco de lugar, como para intentar ese cambio, o sea que tampoco me bajo del barco así nomás: estoy en el comité internacional de arteBA, intentando ayudar a que se arme algo. Ojalá tengamos una mirada más abarcativa. Sin el mundo del arte no hay feria. Sin las galerías, sin los artistas. No nos olvidemos de eso. Hay que buscar otro formato, rápido. Nunca vamos a hacer felices a todos, eso está claro, nadie. Pero yo todavía siento que algo se puede hacer. El apoyo de las galerías, instituciones, museos, del lugar del pedido de un cambio hacia el cuidado que merece arteBA me pareció maravilloso. Nunca pensé que se iba a armar tanto revuelo.

(1) Dragonear . Uruguay. Galantear, cortejar o enamorar.
Fernandino, na adj. Natural de Maldonado, ciudad o departamento de Uruguay.

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