¿Por qué queremos tanto a Juan Wauters?

Por Tobías Mao

Dibujo por Cotelito

El último jueves fui por primera vez a ver a Juan Wauters. Mientras tomaba una cerveza a poco de comenzar el recital, recordé que el año pasado, en este mismo medio, había leído un texto de Flor Cugat titulado ¿por qué nos gusta tanto Juan Wauters?  No sé qué empujo a que, si el recuerdo a las ganas de escribir o al revés.  Lo cierto es que resultó en la voluntad de querer engordar los argumentos de Flor, un año después, luego de una nueva  visita de Juan a Niceto con motivo de la presentación de su reciente disco Wandering Rebel .

Mientras todos estos recuerdos rebotaban y animaban la escritura, mis ojos veían cantar y rasguear una guitarra criolla a un muchacho de camisa roja acomodada dentro de un jean oscuro y abrochada hasta el anteúltimo botón. Detrás de su espalda caía un telón negro aterciopelado y una luz tenue y cálida lo alumbraba. 

Una imagen muy sencilla y linda de un prototípico cantor. 

Las primeras canciones las toco así, solo con su guitarra y su voz. Enseguida con esa imagen y las primeras letras que decían “a donde iré yo, hoy no sé” se hizo clara una cualidad que a mi entender está muy presente en la obra y el tipo de artista que es Juan. Esto de lo que hablo es, la sencillez. 

Si usamos el esquema de Male Pizani podríamos decir que Juan Wauters  es: un artista sencillo que busca la sencillez en su obra. O mejor; un artista sencillo que busca la sencillez en su obra y gracias a esto se complejiza. O en realidad quizás sea todavía mejor decir que se vuelve misteriosa. Mediante la sencillez deja que se cuele cierto aire misterioso. Como canta en una de sus canciones “let the mystery be there” (deja al misterio estar ahí). 

Un teólogo, físico y místico ruso de principios del siglo 20 llamado Pavel Florensky quizás pueda venir al caso para pensar en la presentación que dio Juan el jueves 4 de agosto. Este ruso afirma que la única vía para obtener el don de la fe es por medio de la sencillez.  

Podría animarme a decir que Juan repara en la sencillez pero ¿Hace eso de Wauters un hombre de fé? De ser esa la única condición estaríamos todxs peregrinando hacia las tiendas de muebles nórdicos. 

Aparte de otra de las tantas palabras que no nos cansamos de lijar contra la pared de la enunciación, la fe, según dice San Pablo en sus epístolas a los hebreos, es la sustancia de las cosas que se esperan. O sea, como un estado gaseoso de la materia esperada, que se hace visible solo para quien posee ese don. En mi experiencia como pintor me animaría a arriesgar que la fe es una cuestión indisociable a la idea de ser artista. Esa fuerza que permite sostener y trabajar para que aquello que esperamos se haga eventualmente presente. Toda obra podría pensarse como un acto de fe. 

El show fue avanzando y el telón se abrió, las canciones que siguieron las toco con su banda. Algunas viejas y otras del nuevo y sexto disco de su carrera. Juan ya está cerca de los 10 años desde que lanzó su primer disco y parece reparar en el recorrido de su cantar cuando dice “And now, that i have the chance to sing to you directly, I would like to say, it took a long time for me to sing to you this freely.”(ahora que tengo la chance de cantarte directamente, quisiera decirte que me tomo mucho tiempo poder hacerlo con esta libertad). Para cuando cantaba esta canción, titulada Let Loose, Juan ya se había desprendido de su camisa. Pero el símbolo más explícito de la sencillez se dio cuando cantó solo, en cuero y a capela la canción donde dice “disfruta la fruta, una camión por la ruta te trajo a ti la fruta hoy”. Pienso que en esta sencilla y liviana propuesta de disfrutar una manzana, solo porque hizo un viaje larguísimo en camión para llegar a nuestras urbanas manos. Es un hechizo para deshacer, por lo menos un segundo, la neurosis ineludible de nuestras vidas llenas de información. La respuesta neurótica parece ser para nosotros hoy la forma que encontramos de darle sustancia a lo esperado, una sustancia muy sesosa, enroscada y densa. Pensar en el viaje de la manzana al morderla podría ser una invitación a sentir la sustancia de las cosas esperadas pero por otro camino, el camino de la fe a través de la sencillez. 

Una analogía recurrente en la vida y en la obra, en el arte y en la religión, es la idea de camino. En su canción Machete Juan canta “Me voy armando un sendero, atravieso un matorral, llevo un machete en la mano y ando con mi canto que me trajo hasta acá, y entregándose él a ti está”. Sin sencillez y sin misterio no hay posibilidad de fe, no hay posibilidad de abrir un camino allí donde antes no había nada, de sentir la sustancia de la cosa esperada que nos permita sostener el andar y avanzar en el abismo. Juan, con su alegría parece no cesar de dar testimonio del efecto de este don en su manera de andar. Cada tanto en el show besaba su guitarra como agradeciéndole al instrumento la posibilidad de tener una actividad que le permita vivir así. Agradeciendo poder ser artista como forma de estar en el mundo.

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