Pequeñas notas sobre el cine que me gusta

(y que vi en el último festival de cine de Mar del Plata)

por Maia Gattás Vargas

dibujo por Lino Divas

1- Ríos y mares:

En la primera función que fui este año, antes de que empiece la película Human flowers of flesh, Helena Wittman citó a Jacques Rivette. Parece que él decía que hay películas como ríos, con un recorrido y hay otras películas que son como el mar, porque no tienen un principio o un fin definidos, porque todo sucede simultáneamente, muchas cosas al mismo tiempo.

2- Un corazón y su alrededor:

Hay películas que tienen un corazón y un alrededor. Es decir, en un momento de la película llega una escena, o a un material que te hace dar cuenta: esto es el motor de la película, toda ella se hizo por o para esto. Creo que la primera vez que sentí eso fue hace un par de  años cuando vi Branco sai preto fica de Adirley Queirós. Hay una escena donde cuentan la historia de violencia policial en el boliche y ahí me dije: claro, este hecho es el motor de todo lo demás. 

En este festival me encontré con esos momentos en un par de ocasiones. En Sobre las nubes de María Aparicio fue la escena del eclipse y en Mato seco en llamas, también de Queiros, me pasó algo más complejo. Porque en este caso la ficción es la excusa para hacer aparecer lo real. No importa si la línea narrativa de la ficción no cierra, “no funciona”, si deja cabos sueltos, porque uno se da cuenta que lo importante es otra cosa y esa otra cosa tiene una contundencia arrasadora. Para mí, el corazón de esta película está en el registro documental de la favela de Sol Nascente, llegué a sentir que vivía ahí, que era parte de esa comunidad.

3- Cuando une directore con trayectoria que se relaja saludablemente:

Hay otras películas que me suelen gustar, son las de directores que ya tienen varias pelis en su haber, que quizás ya se sienten “realizados” o “consagrados” y que, gracias a eso, las nuevas películas que producen son de forma muuuy relajada, lúdica, sin importarles nada más que su deseo de seguir haciendo cine y hacer (literalmente) lo que se les canta. Un hermoso ejemplo que vi en estos días: Fogo Fatuo de Joan Pedro Rodríguez donde hace un musical muy gracioso, lleno de sus fantasías eróticas gay.

4- Hay películas que me gustan por sensoriales:

En A woman scapes fue un efecto 3D: una cortina de tul que parecía una medusa en el aire me rozó y me produjo tal placer ¿visual? que no me importó nada el texto de la voz en off o de qué iba la película.

5- A veces que te guste una película dependen de que viste antes o después, es relacional:

Por ejemplo, ver Jonás Trueba después de Bertrand Bonello fue como un bálsamo de paz y optimismo para mi alma waldorf.

6- Por un cine imperfecto:

En definitiva, me están gustando lo que considero “películas imperfectas”. 

A las películas perfectas las disfruto mientras las miro: tienen un consistente guión, todas las escenas y personajes aportan algo, tienen una imagen impecable, pero una vez que terminan, listo. En cambio, en las imperfectas, recorrerlas implica paciencia, perseverancia, sentirse perdido. Son películas en las que algo falta, algo sobra, algo hace ruido, algo incomoda o no se entiende. Pero justamente por eso te quedan rebotando una vez que saliste del cine, las conversás, las discutís, las repensás, se te meten en el cuerpo y se te aparecen en los sueños.

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