Pensarlo así

por Lucas Mercado

dibujos por Lucas Mercado

¿Así cómo? Pensalo así al comienzo de una frase o al final. Me estaría faltando una coma. O un dos puntos. O punto y coma. Algo, ¡tirame un centro! ¡Me vuelvo loco!

Voy al principio:
Si me guío por la biografía de sus libros Montmo (Parientes editora, 2016) y de Pensalo así (Ectomplasma, 2021) la brevedad y el esquivo es un método. En Montmo se reduce a dónde nació, qué título tiene, dos becas que recibió y su lugar actual de residencia. En Pensalo así la reducción es mayor, sólo menciona dónde nació, cuándo, qué libros publicó, y que reside en Concordia, Entre Ríos. Un título misterioso aparece en este segundo caso: No sé (2010 – 2019). Por mucho tiempo pensé que era un ejercicio de autoficción, una suerte de “ok, mucho tiempo me perdí, y quiero que lo sepan”, pero no; era realmente un poemario virtual que se puede encontrar en su blog de muchas letras efe difícil de reproducir.
En la crisis de los modos de representación, en la crisis de la perspectiva lineal, en los usos de las imágenes, en el uso de la propia imagen, del capitalismo de las imágenes, de cómo nos presentamos a los demás, de la incapacidad de escapar a ese sistema, Fernando hizo de la desaparición y el esquivo su método. Cuando estuve en su casa este verano le pregunté por unos dibujos que hacía allá por el 2015 y me dijo “ya está, ya fueron”. Pero cada vez que voy a la casa de Julia Acosta ahí lo veo: un dibujo de lápiz grafito sobre papel pequeñito, pongámosle 10 x 15 cm como una postal. Son líneas relativamente centrífugas, que van formando círculos, espirales, ondas, curvitas, plumajes, de un gris muy suave, como si intentara no dejar huella en el papel sino en nuestros ojos. Creo que le escuché decir algo sobre el momento en el que uno se frota los ojos, y sobre las pequeñas estrellitas que nos quedan dando vueltas, en cómo cristalizar y traducir algo que sucede en un instante y que es difícil de, a dicha experiencia, volverla palabra o imagen. O creo haberle escuchado decir algo sobre el sarpullido escamoso de la psoriasis en la piel, en cómo se acumulan las células produciendo una capa blanca. Mi memoria es selectiva. Creo que habló también de las vistas satelitales, de la flora del Paraná y del Uruguay, de la conformación de un delta, de ríos, arroyos, y lagunas. En cuánto se resiste el lápiz a la superficie del papel, a la resistencia y la materialidad de los cuerpos y las cosas. Está la opción de que no hayamos hablado de nada:

Fernando escamotea las palabras; conversar con él es intercambiar afirmaciones en modo de preguntas, y preguntas que muchas veces no esperan ser respondidas en el corto plazo.
Pienso que debería volver a dibujar, aunque tal vez sí lo está haciendo y no me lo dijo. Pasaron ya seis meses de mi visita. Tendría que consultarle, pero cambié el celu y debería buscarlo en los mensajes de Facebook.

Ahora sí, el presente:
En Montmo la idea de una enfermedad, de un bicho monstruoso, se construía en el libro a modo de collage con fragmentos de poesía, narrativa y diálogos, en Pensalo así un posible eje sería el de la reparación.
Una voz que me da consuelo cuando algo no salió como esperaba. Cuando perdí un dibujo que querían comprarme después de muchos años y no lo encontré. «Pensalo así Lucas, no encontraste el dibujo pero encontraste unas gafas y un juego de vasos”. «Pensalo así tal vez la distancia al final fue buena para los dos, para apagar el dolor”. Pero no todo se apaga a fuerza de kilómetros y hubiese deseado al menos una despedida. «Pensalo así, si hubieses dicho que no de entrada hoy no estarías para acompañarla”. Y así, el “pensalo así” sería un buen gesto de amor de alguien hacia uno. Alguien está queriendo ponerse en mi lugar, decirme cómo pensar, pero pensando juntos. Hay algo de conocerse en el “pensalo así”. Muchos poemas presentan una pregunta: ¿quién te dijo lo que tenés que decir? ¿Cuál fue la excusa? ¿No es eso? ¿Entonces el deseo te tenía otro destino? ¿Cuál es la unidad mínima de tiempo? ¿Por qué la melancolía? ¿Alguna opción?

Y en el medio:
En el mientras tanto, en el transcurrir del tiempo, la historia del arte entrerriana, cae en mi mente el sol sobre las casas bajas de un barrio periférico de la ciudad de Concordia, Fernando sentado en un costado de la mesa con la luz apagada, la heladera de fondo y la mesada de granito, la botella de agua y dos vasos, mascotas y ladridos en la puerta cancel allá en el frente, una palmera enana, un pasillo que da al patio con las paredes sin revocar, yo fumando en el marco de la ventana hablandolé a la nube que pasa, la foto oval en blanco y negro colgada, de su abuelo trabajando entre cajones en la cosecha sin mirar a la cámara, una breve despedida.
Entonces, “Se trata de empañar el espejo / y mirar y mirar / las partículas desvanecerse / hasta encontrarse con la propia mirada / y cerciorarse -seguidamente- / que algo parecido a uno mismo sigue ahí”.

mega888