Números duros, mano dura

por Mara Pedrazzoli

dibujo por Lino Divas

Javier Milei prometió un ajuste sobre la casta que convenció a casi todos: veníamos amparados por el Estado aunque empobrecidos y muchos habrán pensado ¿cómo van a ajustarme a mí que no tengo nada? La promesa detrás del ajuste es siempre bajar la inflación, causada según su estrechez de análisis por la emisión monetaria que financia al déficit. Déficit y emisión cero fue la bandera del macrismo que duplicó la inflación en curso. El gobierno de La Libertad Avanza (LLA) es el segundo tiempo del macrismo en formato de shock y con mensajes pregrabados para cualquier anuncio: no ponen el cuerpo.

Muches esperaban el anuncio de un plan en la primera alocución pública del ministro de Economía, Luis Toto Caputo, pero en retribuición ofreció un paquete de medidas de ajuste fiscal. Algo bastante más modesto para los complejos problemas que enfrenta la economía argentina. Nos llamó “adictos al déficit” en el video de 18 minutos que grabó tres veces antes de subir a su red social X. Este texto va a intentar mensurar cuánto apretará ese ajuste, pero advierte que episodios aún más antipáticos están por verse. La libertad llevó los precios al carajo, anhela desregular y privatizar toda la economía y tiene sed de persecución y represión política.

LLA propone un brutal ajuste de 5% del PBI: 2 puntos derivados de aumentar ingresos y 3 de achicar gastos. Considérese que se había acordado un recorte de 1% del PBI por año con el FMI, que había significado un cambio sensible la orientación de las cuentas públicas. El equipo de Javier Milei planea un recorte mayor para llevar a cero el balance de las operaciones corrientes (esto es el llamado déficit fiscal primario que cerraría en 2023 en 3% del PBI) y también cumplir con el pago de intereses de la deuda pública (es decir eliminar el déficit financiero, próximo a 2% del PBI en 2023).

Tanto la mayor recaudación tributaria, como la baja del gasto público irán por senderos muy poco graduales y en su mayoría no requieren del tratamiento en el Congreso..

Analizaré primero las propuestas para aumentar la recaudación en 2% del PBI:

– Un adelanto en el pago de Bienes Personales a través de una alícuota preferencial[1] y un nuevo blanqueo para evasores con moratoria. Con eso planean recaudar el equivalente a 0,5% del PBI, que si se considera que cada año con Bienes Personales se recauda una cifra similar, da un montón de dinero, es decir, una confianza excesiva en el blanqueo como ocurrió durante el gobierno de Macri.

Nótese la diferencia entre el ajuste que propone un liberal y un peronista: en el proyecto de ley del Presupuesto 2024 se discutía eliminar la excención del pago de Bienes Personales sobre los inmuebles rurales, con lo que se buscaba recaudar un similar 0,48% del PBI pero era una idea progresista.

– Elevar (temporalmente) la alícuota del llamado Impuesto PAIS es otra propuesta (que deberá pasar por el Congreso).[2] El alcance de este impuesto había sido ampliado por Massa en julio a casi todas las importaciones de bienes y servicios con una alícuota del 25% para servicios y 7,5% para bienes. Quería desalentar las importaciones y tuvo un fuerte impacto en la recaudación tributaria: representó 0,7% del PBI. Caputo propone elevar la alícuota para bienes a 17,5%, lo cual le permitiría aumentar la recaudación hasta 0,8% del PBI: el doble de lo actual, un montón.

A esta altura da la impresión de que pecan de excesivo optimismo.

– Ampliaron el impuesto a las exportaciones, las llamadas Retenciones, que gravan mayormente a los productos agrícolas y suelen representar 2% del PBI en años de buena cosecha, alcanzarán también a las exportaciones industriales de algunas pymes y con ello pretenden aumentar “la reca” en 0,5% del PBI: otro montón si se compara con el peso actual.

– Dar marcha atrás con la eliminación del impuesto a las Ganancias sobre los salarios deberá aprobarse en el Congreso, que en septiembre sancionó lo contrario con votos de Milei inclusive. Así pretenden un ingreso adicional de 0,4% del PBI. Este impuesto es el que más aporta a la recaudación junto con el IVA: un 6% del PBI. Volver a un esquema donde la base imponible la decreta el gobierno no es óptimo.

Las propuestas para recortar el gasto en 3% del PBI son las siguientes:
– Una sensible suspensión de la Ley de Movilidad Jubilatoria que pautaba un aumento cada tres meses sobre los haberes. Ese aumento pasará a ser también decretado discrecionalmente por el gobierno. La fórmula de Movilidad era perfectible pero no en esta dirección. Buscan ahorrar así 0,4% del PBI, que si al considerar que el gasto total en previsión social es 4,4% del PBI, también marca un fuerte ajuste.

– La suspensión de la obra pública que aún no haya sido licitada o cuyos contratos no hayan comenzado supone dejar esta partida en un equivalente a 0,7% del PBI, mientras en 2023 representó el doble. El recorte a la mitad también se dará en el caso de las transferencias a provincias que alcanzarán 0,5% del PBI versus 1,1% en la actualidad. Aquí cabrá un rol importante del ministro del Interior, Guillermo Francos, porque ponen fin a un canal de negociación con las provincias.

– La eliminación total de los subsidios a la energía y el transporte impactará de lleno en la clase media, así pretenden ahorrar 0,7% del PBI mientras que hasta hace poco la partida representaba 2% del PBI. Los grupos de menores ingresos mantendrán la tarifa social y las clases altas ya pagan la tarifa plena de los servicios públicos. El boleto del colectivo se irá a $700 y el de tren a $1100 si barren los subsidios.

– Los planes sociales “con intermediarios” se mantendrán congelados, al igual que otras partidas del gasto del Presupuesto 2023 que se prorrogorá y perderán importancia fruto de la inflación. La AUH se duplicará y la Tarjeta Alimentar crecerá 50%, pero esos aumentos significarán poco con la aceleración inflacionaria. Estiman ahorrar 0,4% del PBI mientras en la actualidad representan 2%, otra poda.

– Por último, en “gastos de funcionamiento” planean ahorrar el equivalente a 0,5% del PBI, que es una suma nada despreciable considerando por ejemplo que el gasto total en salarios equivale a 2,6 por ciento del PBI. Entre 2018 y 2019 Macri encogió esa partida en 0,6% del PBI pero partiendo de salarios más elevados que los actuales.

Este texto está al borde de quedar viejo pues hoy miércoles Milei aparecerá nuevamente en público para anunciar varios DNUs y una ley ómnibus que ingresará al Congreso con el objetivo de desregular y privatizar la economía (algunas propuestas se describieron arriba). Pero una economía no se hace liberal quitando leyes, ese es un pensamiento estúpido. Es liberal si sobrevive a una competencia internacional desregulada, si no se empobrece o quiebran sus empresas. Pero ninguna economía en el mundo es realmente liberal. Y el liberalismo es un punto de llegada para el desarrollo económico de una nación, no puede ser nunca un punto de partida.


[1] En general, en el proyecto de ley ómnibus que ingresarán al Congreso esta semana se proponen bajar la alícuota del impuesto a los Bienes Personales, que es uno de los impuestos más progresivos del país.

[2] El Impuesto para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) había sido creado por Alberto Fernández en febrero de 2020 buscando desalentar el pago de servicios turísticos y compra de moneda extranjera para ahorrar, especialmente.

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