Antes de la Caída

Reseña y apuntes breves de lectura

Por Lucas Nicolás

Dibujo por Lino Divas

  1. Pienso en un proverbio: “Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída, la altivez de espíritu”. Es cierto que ya no hay que cazar para sobrevivir, ni matar personalmente para ser condescendientes de nuestras propias necesidades. Las cosas cambian, pero en un contexto donde todo esta mediatizado por los medios y se espera que seamos más objetos que sujetos: es una suerte que todavía se escriban poemas como los de Patricio E. Torne.
  1.  La poesía de Patricio E. Torne es una suerte y un hallazgo.  Es una suerte porque “Antes de la caída” horada y contempla las facetas almenadas de una biografía personal: en donde la vulnerabilidad propia no significa correr un gran riesgo, sino un hecho de reinvención. Y es un hallazgo, porque es un escritor que descubrí recientemente, pero cuya poesía me es familiar. 
  1. Los poemas presentan posibilidades de interpretación, algunos nos socavan y nos corroen en la naturaleza llana y doméstica de la rutina. Poemas que, al ser leídos, encontramos en ellos un quiebre y un reconocimiento: esos aspectos duales que a la distancia parecen vagos, al acercarnos se encuentran sometidos por una delicadeza crítica en versos que se interiorizan formando parte de un sustrato popular. Escribo uno: “se hace necesario conjurar el futuro del indicativo/ si vamos a decir que amamos”. 
  1. Hay un compromiso sobre la realidad que se trabaja con sutileza; y hay, un trabajo decoroso sobre la lengua que en su resultado es paciente sin ser extenuante y es conmovedor sin recaer en nerudismos. Román Jakobson, por ejemplo, escribió que la narrativa permanece en estado de respuesta, y es la poesía la que permanece en estado de pregunta: “una imagen apacible/ tanto puede ser la calma / como una batalla en cierne”
  1. El poeta, en una entrevista reconoce lo siguiente: “sin la percepción no tengo palabras”. Y es que ese es su terreno: la realidad, con sombras y matices, con aspectos críticos y biográficos, con desfases temporales y virtudes domésticas:  la poesía es generosa y combativa, creo yo que más que validarse por ser abyecta en su instante se la resignifica en su consecuencia. Claro, si es que en fin comprendemos que la poesía también puede ser la bella consecuencia de un error trágico.

Generación

Mirábamos pasar los barcos
con la certeza de creer
que algún puerto había
para nuestro futuro.

La bruma solía levantarse
como una advertencia
cerrándose de orilla a orilla

el río
era un camino
que se abría
en un oleaje
persistente
diciendonos
que no sería fácil,

sin embargo
ya empezábamos a navegarlo.

Nunca
jamás,
el miedo fue superior al deseo.

Escrito en la lluvia

Alguien escribe con trazos de fuego
en la tormenta.
Se restriega los ojos y sus parpados también
arden.
Dice extrañar lo que se tuvo
y espera que la lluvia lave
todas las angustias porque no sabe
que la inocencia domestica los deseos.

Si un rayo cae
habrá incendiado este campito
desprovisto de amor
y ya está:
requiescat in pace.

La intemperie 

Cuando estuve a la intemperie
aprendí todo
sobre la luna sus modos de afectar
la naturaleza de las cosas
la ausencia o la certeza
de esa mano de plata
sobre lo que alcanzamos a ver
las idas y venidas del zorro
para hacerse la comida.
Supe de la bruma
levantándose por sobre
la tierra caliente
porque creía en el cielo
y la pezuña del cordero huyendo
de las fauces del lobo.
Hay un silencio que lejos
de tranquilizar
te abre la carne
la conciencia. La intemperie
cuando muda es asesina
El viento es un papel de canto
y afilado en cuya debilidad
está la fortaleza para cortar
la carne del que desespera.
La muerte hace
ruido en la tormenta
pero mata silenciosamente.
Se piensa en la fortaleza
de los musculos
e inmediatamente deseamos
los harapos y trastos viejos
como un lujo que fuera.
El paisaje hace centro
entre lo que fenece y las imposibilidades
aunque el drama no está
en lo que se pudre sino
en lo que no podrá crecer.
La traición es un modo de hacer
que todos los demás
se queden en la intemperie,
hace más fácil cerrar los brazos que abrir los ojos.
No hay iglesia ni asilo ni hospital que se te salve
eso se aprendió con rapidez
aunque el rito se repita
una y todas las veces.

Comprendí todo aquello
que es imposible tener
en la memoria como
un ejercicio para estar en forma
y saber como aguantar
lo que es imposible pensar que viene.

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